Imposible no repetirse. Los sentimientos van y vienen pero se parecen tanto entre ellos… Me asusta la idea de haber querido a tantas personas de la misma forma.
Los humanos siempre hemos creído tener derechos por el mero hecho de serlo. Y me pregunto si lo somos o es una palabra inventada para darnos ese placer. Miro a mi alrededor y me percato que todo está minuciosamente inventado. Todo se nombra por su debido nombre. Intento mirar dentro de mi. ¿Acaso no puedo sentir algo que no tenga explicación posible con palabras? ¿Tan iguales somos?
Lo natural es creer ser único. Quizás porque el sistema ha querido individualizarnos con el fin de que nos sintamos distintos. Es fácil acontentarnos… a todos, lo que significa que somos esencialmente iguales. Cuando he dicho sistema no sé exactamente a quién estaba interpelando. Lo más probable es que utilice esta palabra como eufemismo de algo muy malévolo.
Y me pregunto, ¿por qué me siento tan lejos de ti? ¿Por qué siento que tú eres diferente? ¿Por qué no tengo armas para ti? Y aquí es donde aparece una fuerza que nadie ha sabido definir, aquí es donde aparece un algo que el malévolo no ha podido abastar. El amor. Nadie sabe cómo controlarlo, ni siquiera los que han diseñado un mundo acabado y definido. Ni tan sólo los que por miedo a lo salvaje se han ocupado de poner nombre a todo lo que conforma el mundo.
Y ya no sé si amo a las palabras o me siento presa de ellas. Y es que aparecen en mi boca para expresar lo que siento sin que yo pueda intervenir. Caigo en la cuenta de lo impersonal que es todo: la vida, las cosas, los sentimientos. Es curioso lo iguales que somos y lo lejos que nos sentimos los unos de los otros. Sólo por la vanidad de querer ser diferentes nos alejamos entre nosotros. Y nunca se nos ocurre que unirnos sería más fácil que pelearnos. Y es así como la palabra “humano” se hincha de pretensión, con el único fin de construir barreras. Y aquí está la causa por la cual no podemos hacer frente al gordo malévolo llamado sistema. Preferimos despreciarnos antes de aceptar que somos iguales. Y me siento lejos de todas las cosas y del mundo en general, de ti y de nosotros. No quiero jugar a este juego.
LIBERTAD, la palabra más bonita del mundo. Me pregunto si esta palabra tiene una significación natural o bien fue deliberadamente inventada. Quizás inventada para que los humanos podamos sentir que nos manifestamos soberanamente en un mundo esclavizado. Para marcar un mito que no se cumplirá jamás. Para que fuera esa nuestra eterna búsqueda. Para que nos sintamos únicos y capaces de cambiar lo establecido. Para darnos el placer, de nuevo.
Libertad, libertad, libertad: Dime que sí existes.